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TODOS SOMOS ARTISTAS MODERNOS

O cómo ser inadecuado y nunca encajar.

Ya han pasado 3 semanas de mi #12WeekChallenge y he estado descubriendo que comunicar mi proceso es más fácil técnicamente, pero más difícil psicológicamente, de lo que pensaba.

Hoy les traigo dos preguntas: ¿Cuál es el precio de no ser tú? (tu versión auténtica) y ¿Qué hace al proceso creativo realmente difícil?

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Comienzo intentando responder la última pregunta. Lidiando con mi propio artist’s block, y aprendiendo de este challenge estas últimas semanas, surgió un insight que siento que vale la pena discutir.

Muchas veces me he hallado diciéndole a las personas que dibujar no es tan difícil, cuando me dicen que dibujan “horrible” y “yo solo dibujo palitos”, es imposible no querer responder con palabras de aliento al estilo de: sigue dibujando, no tienes que ser un erudito, todo el mundo tiene la habilidad de dibujar y es simplemente otro modo de expresarse.

Pero el problema es que nos encanta decir que es fácil, más fácil de lo que parece, y la realidad es que…es dificilísimo hacer arte, tanto que puedes pasar toda tu vida negándote y evitando hacerlo.

Hacer arte de cualquier tipo, no es difícil por lo técnico. Es difícil porque el acto creativo es difícil. Sentarse, estar contigo y con el mundo a la vez, estar completamente en el “eterno presente”, NO es fácil.

A esta dificultad se le une el adoctrinamiento de la enseñanza, que te obliga a creer que solo hay 1 modo de aprender y de expresarse, y que todo lo demás es at best algún hobby peculiar, y at worst una amenaza para el sistema. También es imposible dejar de mencionar que los artistas son artistas (todos somos artistas) porque son sensibles.

Me hace pensar en dos citas. Hemingway diciendo:

The best people possess a feeling for beauty, the courage to take risks, the discipline to tell the truth, the capacity for sacrifice. Ironically, their virtues make them vulnerable; they are often wounded, sometimes destroyed

Y el papá de Fleabag diciéndole:

I think you know how to love better than any of us, that’s why you find it all so painful.

Esta sensibilidad, que se ve como algo glorificado, pero a la vez una señal terrible de debilidad, nos demuestra qué piensa nuestra estructura social actual sobre cualquiera que se cuestione su vida, no con un intento de rigor científico, sino con vulnerabilidad ante el reto de entender el mundo y a sí mismo.

Me di cuenta de otra cosa recientemente. Hace 15 años, tomé la decisión consciente de aprender a defenderme a través de la palabra, porque estaba harta de callarme ante las injusticias que veía sucediendo alrededor de mí y las malinterpretaciones con las que las personas buscan encasillarte, incluso dominarte.

La decisión de estudiar Comunicación Social, cuando algunos compañeros de colegio pensaban que yo estudiaría algo como Derecho (por mi breve carrera de defensora del pueblo adolescente, inserte risas), fue en realidad una decisión inspirada por el hecho de que quería sentir que era capaz de influenciar, o mejor dicho aprender a protegerme de esas malinterpretaciones que tanto me molestaban.

Y, by all means, pienso que todo el que quiera estudiar Comunicación, debería hacerlo sobre todo para entender la responsabilidad que tienes al comunicarte. Pero, cualquiera que estudie y entienda el proceso de comunicar, también te va a decir que podemos controlar hasta cierto punto la expresión, lo que sale de nosotros, y podemos intentar entender al otro, pero la comunicación es inevitablemente imperfecta.

Entonces, llegamos a dos ideas: Lo verdaderamente difícil del arte es atravesar el acto creativo, y comunicar lo que eres es una ciencia imperfecta, por lo tanto, no tienes control sobre cómo eres percibido.

Hay una realización que viene con ser creativo, que tiene que ver con aceptar quién eres, radicalmente. Soy artista porque no puedo ser otra cosa, es lo que he sido siempre y todo lo que hago está influenciado por lo que soy.

Crear es una vocación irrefutable, así sea que tú escribas, hagas música, pintes, etc. la realidad es que es como hablar un lenguaje y cuando ves algo o escuchas a otros hablándolo, no puedes fingir que no lo comprendes.

Tal vez está bien aceptar que tenemos otro modo de ver el mundo, que no es mejor ni peor, sino simplemente nuestro. Y que en realidad sí somos adecuados, incluso competentes, y sí encajamos en la sinfonía del mundo. Que interpretarnos y al mundo no es algo reducible ni deducible, sino algo por experimentar y transformar, aunque el acto creativo sea muchas veces incómodo y doloroso.

El precio de no ser tú, es el precio de adaptarte perfectamente a tu entorno, pero a la vez desconocerte a ti. Es quitarte lo que te hace tú y en vez de ser un conducto para el arte, ser un contenedor de la interpretación de otras personas, tu comunidad, la sociedad, el país, etc. de cómo “deberías” ser. Es decir, te reduce a ser una pieza que es parte de un sistema que sabemos que es fallido.

Me atrevo a decir que la tarea del Artista Moderno es exactamente la misma de la persona. Asegurarse de navegar la realidad y dedicarse al acto constante de crear, reconocido como el llamado, el talento y el propósito de nuestra especie, de tal modo que nunca sacrifique su autenticidad.

He comenzado a verlo como estos memes de ominous positivity:

Es inevitable crear, pero tú eliges lo que creas.

V

Respuesta a “TODOS SOMOS ARTISTAS MODERNOS”

  1. Unhinged Lessons From Taking The Creative Path – From Your Artist Friend

    […] Todos somos Artistas Modernos […]

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