
No hay razón especial por la que comparto esto ahora, más allá de que pensé que tal vez le sirva a alguien reconocerse en mis palabras.
Hace casi 7 años perdí al único abuelo que pude conocer. El sol parecía tocar todo de forma inclemente el día de su entierro, no había modo de ocultarse. En la iglesia colonial que tanto defendió, en un pueblito de Oriente, parecía que todo el pueblo estaba allí.
Todos lo conocían a él, claro, pero solo algunos me conocían. Rodeada de personas, me quedé parada a un lado sola, observando lo que sucedía.
Era uno de esos días que la vida es una película, un film que queda indeleble en tu cerebro.
Antes, sus hermanos masones procedieron a darle un despido ceremonial. Había algo casi tierno sobre la camaradería de los honores y el protocolo. Uno de ellos a una esquina decía algo como: “nuestro hermano ha dejado de existir” y golpeaba un mazo sobre la madera del podio.
Y yo, en un shock que duraría meses, pensaba en mi mente: No. Cómo que ha dejado de existir, si es tan real. Es tan real hoy como lo era en vida.
Desde entonces he estado intentando entender la lección, que hay que cuidarse el corazón. Literal y metafóricamente. Y en el camino he aprendido mil lecciones más.
Creo que hay personas que les va a ayudar leer algo de esto. Si te identificas, hay cosas aquí que ya sabes, cosas que estás aprendiendo, y cosas por integrar.
Logré identificar al menos 10 ideas que me han ayudado a atravesar el proceso del duelo, es decir, el proceso de aceptar una nueva realidad.
Aquí vamos:
- Evita pensar que el tiempo va a solucionar las cosas, aunque sí es útil entender que tienes que darte tiempo. La pausa es algo que te puedes dar, haz tiempo para ti.
- Está bien ser generoso con uno mismo: Entender que lo más difícil de existir es estar en el momento y permitirte tener emociones, en vez de solo conectar con las emociones justo cuando buscas modos de escapar.
- (¡Adivinaste!)Terapia psicológica: conversar con un profesional unbiased con el que puedas abrirte y que sientas apoyo en el sentido de que no estás 24/7 cargando con esto, sino que puedes darle un espacio así sea semanal, mensual, etc.
- El respeto por la vida humana. Mi interpretación de su partida fue: respeto esto porque es parte de su experiencia. Nada está obligado a permanecer igual, y nada realmente lo hará.
- Perdonarse. Este es un tema que merece al menos mil libros de filosofía. Es duro saber que no pudiste estar ahí para alguien en momentos difíciles. Es imposible no sentir que quisieras haber podido hacer más, pero es importante reconocer que no puedes controlar todas las cosas.
- Dar la bienvenida al cuestionamiento filosófico: Las muertes de personas nos obligan a cuestionarnos nuestra propia existencia. Está bien leer a quiénes han hablado de esto antes y recordar que no estás solo. Pero también es esencial no caer entre una falsa dicotomía de hedonismo – nihilismo. Las respuestas que buscas son más simples, ve al core.
- No subestimar tu dolor ni el de nadie. Tal vez la depresión se siente diferente al sufrimiento del duelo, pero estas no son las olimpiadas del dolor ni de la miseria, if anything, estas experiencias vuelven a alguien empático, en alguien que lo es aún más.
- Las consideraciones éticas de la vida. Sentir, sufrir, llorar, reír son inevitablemente cosas que nos llevan a tener una postura ética ante la vida. Es decir, que yo piense que todas las personas merecen una vida digna inevitablemente me identifica como una persona pro-salud mental y anti todo lo que atenta contra lo que creo. Incluso mis propias prácticas de autosabotaje. Incluso mis propias creencias erróneas. Esta es una postura radical y verdaderamente revolucionaria. No hay nada más punk y antisistema que creer en la vida humana, libre de los prejuicios de doctrinas, religiones, nacionalidades, etc. Mi punto con esto es que no esperes que haciendo lo correcto te vayan a aplaudir cuando tú sabes que lo que se suele aplaudir es ser parte de la explotación. Este es el precio de entrada a una vida libre.
- Aceptar que no se puede «estar con dios y con el diablo», por tu propia salud mental. Y este es un paso importante de autocrítica y de crítica social. La verdad es que para ser mi mejor self, hay muchas cosas que ya no puedo sostener. No puedo sostener vínculos que no sean recíprocos, ningún tipo de vínculo. Ni familiar, ni amigos, ni parejas, incluso conocidos. No puedo sostener ninguna creencia que niegue lo que es ser humano. Y aquí vamos al último punto.
- Aceptarse para encontrar el balance. Contrario a 99% de las cosas que nos enseñaron, la vida existe para disfrutarla. La vida no existe para el sacrificio ni la explotación. Nada en el sistema de la naturaleza se levanta y dice voy a sufrir por algo que realmente no quiero. Todo desea el bien. Pero, toca tener cuidado el propósito de llegar a ese bien. Asumir que tienes que arreglarte como si algo está mal contigo, desde la escasez y la carencia, es inútil. Puedes sanar y mejorar, pero hay cosas que no están rotas, y es necio romperlas para armarlas otra vez.
Perseguir la idea de que si te ves de cierto modo, si meditas todos los días o dejas de comer tal cosa o dedicas tu vida a una causa con absoluta devoción, te va a salvar de algo, es simplemente reduccionista e intelectualmente flojo.
No hay nada inherentemente mal contigo, a menos que genuinamente seas una mala persona, pero dudo que una mala persona siquiera esté leyendo esto.
No hay nada malo contigo como ser humano. Hay miles de industrias que sobreviven de convencerte de odiarte a ti mismo, pero…
¿Qué pasaría acogiéramos lo que necesita aceptación, como el proceso del duelo?
Ahora veamos qué tienen para decir los expertos sobre esto, porque si no me vas a creer a mí, al menos puedes creerle a la neurocientífica Mary-Frances O’Connor.
«The brain devotes lots of effort to mapping where our loved ones are while they are alive, so that we can find them when we need them. And the brain often prefers habits and predictions over new information. But it struggles to learn new information that cannot be ignored, like the absence of our loved one. […]
Grief is a heart-wrenchingly painful problem for the brain to solve, and grieving necessitates learning to live in the world with the absence of someone you love deeply, who is ingrained in your understanding of the world. This means that for the brain, your loved one is simultaneously gone and also everlasting, and you are walking through two worlds at the same time.
Grieving requires the difficult task of throwing out the map we have used to navigate our lives together and transforming our relationship with this person who has died. Grieving, or learning to live a meaningful life without our loved one, is ultimately a type of learning. Because learning is something we do our whole lives, seeing grieving as a type of learning may make it feel more familiar and understandable and give us the patience to allow this remarkable process to unfold. […]
Grief never ends, and it is a natural response to loss. You will experience pangs of grief over this specific person forever. You will have discrete moments that overwhelm you, even years after the death when you have restored your life to a meaningful, fulfilling experience. But… even if the feeling of grief is the same, your relationship to the feeling changes. Feeling grief years after your loss may make you doubt whether you have really adapted. If you think of the emotion and the process of adaptation as two different things, however, then it isn’t a problem that you experience grief even when you have been grieving for a long time.»
En otras palabras, tu cerebro está constantemente aprendiendo a ser una nueva versión de ti.
Y yo agregaría que en el colegio, la universidad, etc. te enseñan algunas cosas relevantes, pero las cosas verdaderamente life-changing suceden afuera del salón, en tu vida interior.
El duelo pone todo en perspectiva, es el wake up call más cruel. La verdad es que la vida humana es más importante que los tasks del día, que muchas de las responsabilidades que nos inventamos para mantenernos ocupados, y esto nos manda en una espiral de búsqueda de significado, y de replantearte tu identidad en respuesta.
Está bien seguir ese camino, that’s the whole point of life.
Did you find this inspiring? Feel free to comment and share any valuable insights on what has helped your creative journey.
You can find me on Instagram @fromyourartistfriend,
Youtube @fromyourartistfriend,
and subscribe to my weekly Substack From Your Artist Friend.
V
All the products/services that I review on this site aren’t promoted or sponsored content, unless otherwise stated. I strongly believe that supporting fellow Artists also includes actually spending if/when you can, and recommending their work.