The Pleasure of Making Lists (o cómo sincerarte sobre lo que NO te gusta)

La semana pasada me topé con este tweet que hace referencia a un artículo del blog The Marginalian. La persona que escribió el tweet no explicó su fuente, pero no era necesario porque yo pasé quién sabe cuántas horas leyendo ese blog hace más de una década. Podría identificarlo donde sea.

Es imposible para mí no sentir nostalgia de una gran época de los blogs, Facehunter, Street Peeper, StumbleUpon, Tumblr, Ffffound. Son solo algunos de los websites donde yo pasaba la mayoría de mi tiempo, The Sartorialist y The Coolhunter eran mi levantarme a leer el periódico por la mañana.

Es decir, todo lo que vi y que leí, y mi curaduría de esas cosas definitivamente afectó quién soy. Qué me gusta y qué no. De hecho hice una carrera de eso, imagínate una persona que sabe de estrategia y puede hablar con los clientes, pero tiene “the eye”, that has been my role.

Me da risa pensar que en algún punto era una pasante a la que le dijeron “es que nadie te va a prestar atención porque tienes 19” y ahora absolutamente todas las marcas y empresas les toca adaptarse a lo que ya hablábamos en 2013. Que la estética importa, el branding, el ethos de la marca, etc.

Sin embargo, hay algo que se perdió en esa batalla y fue la ética. TODOS los publicistas hemos visto un deck en distintos idiomas que dice que esta generación y la siguiente y la siguiente se preocupa más que la anterior por el ambiente, los derechos humanos y la igualdad de oportunidades, y que tú como marca tienes que stand up for something.

Creo que en 2024 podemos decir abiertamente que esto fue imposible de vender a las marcas, y que vivimos en un mundo donde todas las redes sociales se sienten como ver el canal de infomerciales. Ya te están vendiendo algo en cada video, y ADEMÁS hay Ads.

No se engañen, a los 30 tampoco van a tomar nuestros consejos en serio.

Volvamos al tweet. Dentro de toda esa cantidad de porquería que hay en twitter (desde que lo compró un hombre con más dinero y menos wit de lo que puedas imaginar), todavía hay personas que leen unas cosas. Como por ejemplo ese artículo de Maria Popova: Susan Sontag on Why Lists Appeal to Us, Plus Her Listed Likes and Dislikes.

No te voy a hacer ir al link, aunque puedes revisarlo. Susan Sontag fue una escritora y crítica Estadounidense que es reconocida por sus ensayos y novelas. Básicamente, Sontag era considerada una intelectual cuya opinión sobre lo que estaba sucediendo en el siglo XX, desde lo que sucedía en los medios hasta en la guerra, era relevante.

Sontag, a los 34 años, hace este comentario sobre hacer listas:

“I perceive value, I confer value, I create value, I even create — or guarantee — existence. Hence, my compulsion to make “lists.” The things (Beethoven’s music, movies, business firms) won’t exist unless I signify my interest in them by at least noting down their names.
Nothing exists unless I maintain it (by my interest, or my potential interest). This is an ultimate, mostly subliminal anxiety. Hence, I must remain always, both in principle + actively, interested in everything. Taking all of knowledge as my province.”

Una década después hace algunas anotaciones:

  • “Things I like: fires, Venice, tequila, sunsets, babies, silent films, heights, coarse salt, top hats, large long-haired dogs, ship models, cinnamon, goose down quilts, pocket watches, the smell of newly mown grass, linen, Bach, Louis XIII furniture, sushi, microscopes, large rooms, ups, boots, drinking water, maple sugar candy.
  • Things I dislike: sleeping in an apartment alone, cold weather, couples, football games, swimming, anchovies, mustaches, cats, umbrellas, being photographed, the taste of licorice, washing my hair (or having it washed), wearing a wristwatch, giving a lecture, cigars, writing letters, taking showers, Robert Frost, German food.
  • Things I like: ivory, sweaters, architectural drawings, urinating, pizza (the Roman bread), staying in hotels, paper clips, the color blue, leather belts, making lists, Wagon-Lits, paying bills, caves, watching ice-skating, asking questions, taking taxis, Benin art, green apples, office furniture, Jews, eucalyptus trees, pen knives, aphorisms, hands.
  • Things I dislike: Television, baked beans, hirsute men, paperback books, standing, card games, dirty or disorderly apartments, flat pillows, being in the sun, Ezra Pound, freckles, violence in movies, having drops put in my eyes, meatloaf, painted nails, suicide, licking envelopes, ketchup, traversins [“bolsters”], nose drops, Coca-Cola, alcoholics, taking photographs.
  • Things I like: drums, carnations, socks, raw peas, chewing on sugar cane, bridges, Dürer, escalators, hot weather, sturgeon, tall people, deserts, white walls, horses, electric typewriters, cherries, wicker / rattan furniture, sitting cross-legged, stripes, large windows, fresh dill, reading aloud, going to bookstores, under-furnished rooms, dancing, Ariadne auf Naxos.”

¿Por qué es relevante lo que le gusta a alguien? ¿A Susan Sontag, o a mí o a ti? La verdad es que últimamente he pensado mucho en que no solo somos lo que nos gusta, sino que actuamos en respuesta a lo que NO nos gusta.

Yo con mis around 100k de imágenes acumuladas por años, mi hoarding digital de tesoros, aún me cuesta darme cuenta rápido cuando algo o alguien activamente no me gusta. Es decir, más allá de ignorar lo que no te gusta, hay cosas que merecen ser reconocidas como tal. Se vuelve necesario expresar tu rechazo.

Y necesitamos más que nunca aceptar que we dislike, and are disliked, porque el discurso público se ha vuelto non-existent.

Es decir, intentar tener una conversación sobre cualquier tema que no sea el clima es abrir la caja de pandora a los prejuicios de tus conocidos, 10% es oro puro, pero cada vez es más complicado encontrar interlocutores que puedan sostener el diálogo, no porque no sean inteligentes, sino porque muchas personas están constantemente expuestas a propaganda que se les presenta como contenido de entretenimiento, pero no hay tiempo para la crítica.

Las personas te van a mostrar rechazo a tal y cuál cosa, y te van a repetir casi verbatim algo que vieron en internet, algo que avivó sus miedos.

Pero aquí viene el poder liberador de la aceptación. Está bien decir: Esto no me gusta ¿Por qué? No sé, no me gusta.

No es, es malo, es feo, es terrible, no es suficiente, me gusta esto más. «No» es una oración completa. No me gusta.

O sí, me gusta, me encanta. Amo esto y no me da vergüenza decirlo. No me da vergüenza decir que le veo algo que me gusta a alguien y capaz mañana no me guste, pero me gusta ahora en estos 5 minutos.

Ambos conceptos parecen obvios. Pero los invito a decirle a alguien que les gusta. O la próxima vez que se encuentren ante un comentario xenofóbico decir: no me gusta cómo piensa esta persona en particular, en vez de pensar que un tweet de alguien (que puede ser un bot, no sabemos) representa a todo un país. Que por cierto todavía pensar en naciones es…a choice. Pero eso da para otro artículo.

Lo que nos gusta o no, no es banal. Responde a nuestros valores. Belleza, verdad, honestidad, respeto, lo que sea que genuinamente creas.

No estoy hablando de lo que te dijeron que te tenía que gustar, lo que los demás dicen que es mejor, a lo que las redes sociales aspiran. No, te estoy dando (recordando que ya tienes) permiso y libertad de ser sincero contigo mismo.

Hice esta lista y la leí para que te inspire a dos cosas: permitirte conocerte, y escapar de cómo se supone que hay que generar contenido en internet.

Este video lo tiene todo: captions errados que le dieron el nombre, yo diciendo like un millón de veces, yo mostrando EMOCIONES.

Ahora, ¿cuáles son tus likes y dislikes? ¿Qué te hace a ti ser tú?

Did you find this inspiring? Feel free to comment and share any valuable insights on what has helped your creative journey.

You can find me on Instagram @fromyourartistfriend,
Youtube @fromyourartistfriend,
and subscribe to my weekly Substack From Your Artist Friend.

V

All the products/services that I review on this site aren’t promoted or sponsored content, unless otherwise stated. I strongly believe that supporting fellow Artists also includes actually spending if/when you can, and recommending their work.